XI Conferencia Iberoamericana de Educación en Enfermería
“Sistemas educativos globales y empleabilidad”
Portugal, Coimbra. Setiembre 2011
Decana Prof. Mag. Alicia Cabrera
Nos es muy grato e importante encontrarnos en esta XI Conferencia Iberoamericana de Educación en Enfermería , dado la necesidad de actualizarnos y debatir sobre varios temas de interés para la Enfermería de nuestros respectivos paises o sea, para la Enfermería toda. Felicitamos a los colegas por la excelencia demostrada en la organización de este evento, el cual superó las expectativas más optimistas.Agradecemos la invitación a participar en esta calificada mesa y traemos un fraternal saludo de nuestra Facultad de Enfermería de la UDELAR de Uruguay.
Existe una tendencia común de las políticas de educación superior en América Latina, como consecuencia se nos han impuesto exigencias de calidad ,que debemos cumplir para formar parte del sistema global, como por ejemplo:
- Acceso y desarrollo de títulos académicos posbásicos ( Epecialidades, Masters, Doctorados y Posdoctorados).
- Investigaciones de nivel internacional y publicaciones en revistas arbitradas. -Relacionamiento academico con instituciones de prestigio reconocido.
- Introducciòn de tecnologìas interactivas para la enseñanza de grado y posgrado.
- Evaluación externa y acreditación de carreras.
- Educacion para toda la vida con propuestas adaptadas a los grupos postergados .
- Mejora de los indicadores de Ingreso/ egreso.
Si hablamos de Enfermería, identificamos que existen avances políticos en nuestros países, en tanto ya no somos los únicos en reconocer que el déficit estructural de personal de enfermería calificado es un problema para la salud de las poblaciones.No obstante y a pesar de las declaraciones internacionales de los ministros, este tema aún no está priorizado en todas las agendas de gobierno.
Nuestra Facultad de Enfermería realizó el “Estudio de dotación de RRHH en enfermería” dirigido por la Prof. María Cristina Cometto de la Universidad Nacional de Cordoba (2009-2010), en conjunto con la Universidad Catolica y con la colaboración en red de docentes, estudiantes y egresados en todo el país.Dentro de las conclusiones más relevantes se detallan: - La relación Licenciado /1000 habitantes promedio es de 0,7.
- La relación Médico/ Licenciado promedio en los centros relevados es de 15.5 / 1 respectivamente.
- Los datos oscilan en un rango que va desde 22 / 1 a 4/0 en la relación Médicos/Licenciados en Enfermería .
En suma, la situación en el conjunto del país nos da un Indice promedio de 1 enfermera cada 1000 habitantes, pero si obsevamos la interna de las regiones existen 17 departamentos , de los 19 que conforman el Uruguay,con un rango que oscila entre 0,2 a 0,6 licenciado por 1000 habitantes.
Si analizamos los factores etiológicos de la escacez, ellos se puden sintetizar en:
1) falta de puestos de trabajo o problemas de empleabilidad
2) inequidad en la distribución de la fuerza de trabajo disponible según áreas urbana / rural .
3) Insuficiencia en los indicadores (cuanti- cualitativos) de producción de los recursos formados en función de las necesidades .
4) Indicadores crecientes de migración de profesionales jóvenes
Es determinante para el tratamiento de este problema identificar el escenario en el cual se desarrolla la reforma sanitaria. De acuerdo a ello definimos la situación en base a un planteo dilemático: Una reforma orientada por las condicionantes del mercado y compatible con la coorporación medico- empresarial o una reforma centrada en las necesidades de la población y capaz de transformar los indicadores de morbi- mortalidad.
La empleabilidad, según Gillermo Campos Ríos, comprende al conjunto de aptitudes y de actitudes que brindan a un individuo la oportunidad de ingresar a un puesto de trabajo y permanecer en el. La palabra empleabilidad no existe como tal en la lengua castellana.Esta palabra fue construida a partir de la fusión del concepto de empleo y de habilidad, la cual se ha adaptado sin mayores cambios al español como “empleabilidad”. El significado casi literal que se le otorga a esta palabra es: “habilidad para obtener o conservar un empleo” o en su defecto evitar el desempleo.
El problema planteado,como punto central de este debate, responde a la crisis del mercado laboral en general, con una sobreoferta de fuerza de trabajo y una reducción en las plazas de empleo genuino. Esto ha abierto un campo propicio para estimular acciones que incrementen la competencia entre los buscadores de empleo, así como favorecer condiciones para reducir al mínimo el ingreso salarial.
Con estas reglas del juego globales y un escenario que muestra cada vez más desprotección para los buscadores de trabajo, Kenneth Arrow (1972) sugirió que la educación puede ser un mecanismo para distinguir a los “trabajadores deseables” de los “no deseables”. Esta hipótesis también recibe el nombre de teoría del “ filtro” , que al igual que el efecto de fila, implican que la educación no contribuye directamente al crecimiento de la productividad de los individuos, pero sirve como un medio para clasificar a las personas según los certificados escolares que hayan obtenido y que pueden dar muestra de una mayor disciplina, tenacidad, responsabilidad, etc.
Kateleen Cotton (1993) realizó una investigación sobre los criterios más difundidos entre los empresarios para identificar y elegir a su personal en función de sus atributos de empleabilidad. Los hallazgos se puede resumir en un conjunto de nuevas exigencias que engloban por un lado competencias básicas que permiten la comunicación , actitudes y buena disposición al trabajo en equipo. Para ello se establecieron tres categorías de demanda: habilidades básicas;habilidades de pensamiento de alto nivel y habilidades afectivas y de trato.Es notorio entonces, el predominio de las habilidades relacionadas con la afectividad y la capacidad de ofrecer un buen trato, no sólo a los subordinados, sino a los compañeros de trabajo. Todas aquellas aptitudes denominadas afectivas, particularmente la “formalidad”, “responsabilidad” y “actitud positiva hacia el trabajo” son vitales desde el punto de vista de los empleadores.
Traslademos entonces este análisis a la formación de profesionales de enfermería. En tanto nos encontramos en el lugar indicado, una Conferencia internacional en la que participan uno de los protogonistas, los centros fromadores de recursos humanos .En ese sentido, se observa un notorio esfuerzo por mejorar los indicadores de egreso, generando programas innovadores y flexibles para lograr incremetar la oferta de profesionales. Esta política ,desarrollada con grandes dificultades, sobre todo en lo que refiere a las restricciones presupuestales que sufre el sector público, responde al modelo económico globalizado instalado en nuestra América Latina.Tal cual está planteado este escenario adverso,nos permite un escaso margen de maniobra. Sin embargo, este se ha enfrentado con una alta creatividad para lograr aumentar las metas de producción de profesionales, atendiendo a la desvinculación, con planes de atención al rezago,con empleo de metodologías interactivas, refuerzo de rubros extrapresupuestales,entre otros.
Analicemos algunas estrategias posibles para modificar la empleabilidad, desde el área de responsabilidad de los centros formadores:
- Monitoreo sistemático del proceso de integración al mercado de trabajo.
- Actualización curricular basada en competencias.
- Fortalecimiento de la integración docente – asistencial con formas de inserción laboral precoz en el rol profesional (becarios, pasantías, voluntariado, otros).
- Enseñanza y desarrollo del trabajo profesional independiente.
El tener estudios que nos permitan testear las demandas del mercado, nos permite adelantarnos a los acontecimientos o en su defecto acompasar las variaciones y eventuales huecos que se generen para la atención sanitaria.
El fortalecimiento de los lazos con los servicios asistenciales, además de estos estudios, conforman un insumo valioso para la revisión de competencias y planes de estudio. La formación por competencias es una manera de estructurar el proceso educativo, que contribuye a proporcionar conocimientos, habilidades, hábitos, valores, actitudes, motivos, donde el individuo alcance un desarrollo del pensamiento y formaciones más amplias y profundas que traen como resultado un desempeño efectivo de su labor.
Un diseño por competencias se estructura teniendo en cuenta los siguientes elementos:
Perspectiva universitaria: ética ,intelectual; humanista; utilitaria;
sociopolítico.
Formación integral en cultura general y técnico profesional .
Formación autoresponsable y autogestionada a lo largo de la vida
para desarrollar nuevas potencialidades.
Este razonamiento se puede volver circular con mucha facilidad y de esta manera impedir llegar a la mejor solución para orientar las política de formación. De acuerdo a ello, nos parece pertinente el aporte de Sepúlveda, 2002 , donde se plantea el riesgo de que los programas que se estructuran en términos de competencias, pueden constituir una tentativa por reproducir a nivel del sistema educativo, la ideología que domina el mundo económico. Teniendo en cuenta este riesgo no se puede eludir la siguiente pregunta: ¿Cómo formar un profesional con los conocimientos, procedimientos y actitudes requeridos para ocupar el espacio que le corresponde en la sociedad.?
En este panorama complejo, se deben articular los cambios que deben enfrentar los organismos formadores, al mismo tiempo que los cambios que deben afrontar los futuros profesionales. Un elemento clave es la necesidad de satisfacer las nuevas expectativas de formación de los estudiantes, determinadas en mucho por las expectativas demandadas desde el mercado de trabajo. Así también formar en herramientas para el trabajo profesional independiente, no asalariado, nos permitirá incursionar en nuevos modelos para prestar cuidados a la población con altos niveles de “dependencia”.
Los centros formadores, como componentes del sistema educativo público o privado, están obligados a dar respuestas acordes a las necesidades del país y de la región, así como a “rendir cuentas” de manera permanente frente al colectivo. Esto implica tener una retroalimentación permanente con la sociedad civil, el mundo político, el mundo empresarial y el colectivo profesional. Sólo de esta manera la formación de enfermeros podrá dar respuestas satisfactorias y valoradas por la sociedad. Así también como generar una demanda social creciente por cuidados profesionales de enfermería.
Muchas gracias y los esperamos a todos en Montevideo en el 2013…..
Prof. Mag Alicia Cabrera
Decana
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