Ponencia realizada en el 1er. Encuentro de Investigación en Enfermería.
7 de abril del 2011
Comenzaría afirmando que este es el primer encuentro de investigación en Enfermería organizado por la Unidad de Investigación de la Facultad de Enfermería, nuestra nobel Unidad de Investigación. Sin duda hoy también discutiremos el perfil que debe ir construyendo la misma en nuestro servicio, de manera de que se convierta en una pieza útil al andamiaje institucional .Ya es un logro su existencia, porque nació, como la mayoría de nuestras iniciativas, con un grupo de gente dispuesta, con buenas ideas pero con escasos recursos. Desde ya nuestro reconocimiento a la labor del grupo y en especial al liderazgo de la Prof. Haydée Ballestero que desde la solidaridad y compromiso institucional, está dando el tiempo que no tiene para nosotros. La Facultad ha hecho un esfuerzo para favorecer el accionar de este grupo y hoy esperamos apropiarnos de estos aportes para orientar el rumbo en materia de investigación.
Entonces aquí estamos, el equipo ha desarrollado un primer análisis que permitirá delinear una propuesta institucional para diseñar la política de investigación para la Facultad de Enfermería de la Universidad de la República en esta nueva etapa. Este tema nos parece clave para el diseño de plan estratégico institucional y sentimos la necesidad de aportar nuestro pensamiento en este sentido. Para ello trataré de desarrollar algunas ideas fuerza que considero importantes a la hora de sentar las bases para una clara política de investigación:
1. A la primera línea de pensamiento le llamaré : La utopía como fuerza creadora:
Debemos ser concientes de que la gestación de lo “nuevo” se hace desde lo ” viejo” y siempre se corre el riesgo que este último lo atrape en su lógica conocida y previsible. Por ello, la utopía es un factor mobilizador, es riesgosa, es deseo, es sueño, es horizonte, es incertidumbre, es esperanza y no la podemos dejar acorralar por la racionalidad radical. La investigación, desde nuestra concepción está muy ligada a la creación y a la crítica de lo vigente, en ese sentido nos parece de orden promover el pensamiento crítico desde la formación pero también practicarlo de manera cotidiana, casi de manera constitucional, como algo incorporado a la lógica del ser universitario integral. Pienso que debemos trabajar estos aspectos de manera conciente, en el curriculum oficial y en el curriculum oculto, de manera de recuperar la mística de la docencia universitaria unida indefectiblemente a la utopía y alejada de la docilidad y la resignación propia del pensamiento reproductivo.
En suma, si se recupera la utopía, se potencia la fuerza creadora que alimenta la función de investigación.
2. Otra variable significativa son las lógicas dominantes del contexto:
Varios estudios realizados por economistas y científicos sostienen que, en los países capitalistas y dependientes, la inversión financiera es el principal mecanismo que la clase dominante utiliza para controlar políticamente el sistema de producción de conocimiento científico y tecnológico. Plantean que en Uruguay hay una multiplicidad de agentes financiadores, donde se encuentran: el Estado, las empresas y las agencias, instituciones privadas con capital nacional o extranjero. Para el docente universitario resulta relevante analizar cuáles son los intereses sociales concretos del Estado, para luego saber qué es lo que financia y cuáles son sus objetivos. Pero en esta lógica, se ve atrapado por objetivos ya definidos y por una agenda de investigación predeterminada. En este escenario las opciones se reducen a: 1) investigar lo que proponen las agencias financiadoras; 2) Huir al exilio de la investigación dándose por vencido;3) recurrir a métodos fetichistas o religiosos que lo ayuden a generar el ánimo para contrarrestar el agotamiento que impone la presentación de proyectos en búsqueda de recursos o 4) analizar el contexto políticamente y sin perder la utopía, acordar estrategias alternativas para afrontar la adversidad.
Estos procesos suceden en el marco de la globalización y por ende nos deberíamos preguntar hasta dónde dejarnos influir o hasta dónde independizarnos y
actuar de manera autónoma. En suma, será necesario encontrar el equilibrio que nos permita convivir con esta tensión.
Si estuviera en esta mesa el Prof. Markarian, y lo mencionó como un actor presente y actuante en el contexto inmediato de la política universitaria y del Ministerio de Educación y Cultura, apuesto que diría de manera casi automática, que nos debemos comparar con los parámetros de calidad en materia de creación y producción de conocimiento en distintas áreas; tener presentes los patrones de referencia internacional y regional; calibrar las formas pedagógicas y políticas de enseñanza más idóneas así como los modelos de gestión a seguir, etc., etc. Desde nuestra óptica, estas valoraciones tienen como objetivo principal: sostener el modelo dominante.
Reestudiando la obra de Massera, compartimos su pensamiento en lo que refiere al papel de la Universidad. El plantea que la Universidad forma parte de una supraestructrua definida por las relaciones de producción capitalista y en tanto ello, cumple con una función ideológico- cultural principal, destinada a formar cuadros y especialistas para el sostén y reproducción del modelo económico-Social. No obstante, en la Universidad coexiste otra función tan genuina como esta, que se presenta contradictoria con la primera, que le permite interpelarse a sí misma y renovarse a través de la generación de conocimiento nuevo. Es en el reconocimiento de este proceso dialéctico que se generan las brechas para avanzar y destrabar las lógicas dominantes. Es en estos momentos donde se presentan oportunidades de crecimiento y desarrollo para nuestra clase. Creo que este aspecto tiene un peso específico relevante y debiera ser considerado especialmente en la estrategia que vayamos a desarrollar como cuerpo.
A manera de apunte para el tratamiento de este tema les cuento que en este corto tiempo de gestión, nos hemos preocupado y ocupado por no quedar fuera del escenario regional e internacional. Muestra de ello son los proyectos presentados y obtenidos en coordinación con instituciones reconocidas como el Consejo Internacional de Enfermería, Área Cochrane de Enfermería, OPS, OEA, sociedades científicas o con otros equipos de investigadores de otras universidades. De acuerdo a este diagnóstico de contexto, debiéramos avanzar a una fase superior a la que llamaremos: etapa de legitimación. Legitimación de nuestro trabajo en materia de investigación y esto creo que se podría obtener en principio estudiando dos alternativas: Una de acceso rápido, a través de la capitalización de nuestro trabajo práctico. O sea, partiendo del perfil de nuestra disciplina con un gran componente asistencial, deberíamos formalizar la sistematización del “trabajo-enfermero“ y con ello generar evidencias para las innovaciones tecnológicas que propongan soluciones a los problemas prácticos del cuidado.
La otra, es destinar personal con actividad prioritaria, conformando equipos con alta dedicación orientados a la creación y difusión del conocimiento.
En suma, este tema seguramente formará parte del debate interno que tendremos en breve y que seguramente resolveremos como otros tantos obstáculos que fuimos capaces de sortear.
3. La institucionalidad como marco de autonomía y desarrollo.
En la institución se proyecta el imaginario social, es la institución la que protege al individuo del aislamiento, le da pertenencia e identidad profesional, laboral y status. Al mismo tiempo la institución se comporta con su propia cultura y genera sus propios proyectos en un marco de libertad condicionada por el sistema al que pertenece. Nuestra misión está definida por la sociedad que nos encomienda la función, en este caso: la formación superior en Enfermería. Dentro de esta área de competencia gozamos de la mayor libertad para pensar, enseñar e investigar en pro de nuestra área de conocimiento. En ese sentido, se requieren niveles micro de lógicas antagónicas a las lógicas del sistema dominante, de manera de dar cabida y espacios para las transformaciones. Los proyectos políticos se construyen colectivamente y trabajosamente. No se decretan, ni se sostienen aisladamente sin la participación activa de los involucrados. Tampoco son modelos eternos, sino que exigen ser evaluados y perfeccionados para su reconstrucción y desarrollo permanente.
Nuestra cuota de autonomía no debiera ser indiferente a los problemas latentes en nuestra sociedad , al mismo tiempo que nuestro carácter estatal nos obliga a contribuir de manera explicita con el bien público
La semana pasada asistimos a una reunión de expertos sobre el tema de Sífilis Congénita, cifras alarmantes en poblaciones bastante focalizadas, pues entonces el aporte de enfermería debe de estar allí, articulando formación- asistencia e investigación, dejando en evidencia nuestra contribución y capitalizando conocimiento empírico para depurarlo y transformarlo en aporte al conocimiento científico de Enfermería.
En suma , la institución con su autonomía genera la protección necesaria para el desarrollo libre de las ideas y de las propuestas . Pero esta autonomía no debe convertirse en sinónimo de indiferencia o de objetivos particulares, sino en una herramienta de creatividad y autosuficiencia para proponer soluciones a los problemas sociales existentes. Desde un pensamiento autocrítico creo que nuestra Facultad aún se comporta de manera muy cerrada en esta materia. Las líneas de investigación no son conocidas cabalmente por el colectivo, persiste la desconfianza, el oportunismo y esto no es saludable para nuestra organización. Espero que seamos capaces de finalizar el encuentro con un conocimiento transparente y desprejuiciado de nuestros logros y problemas en materia de investigación , de manera de poder concretar una agenda institucional de investigación que nos permita postular profesores al Doctorado, presentar nuestros trabajos en publicaciones arbitradas , aumentar nuestro caudal de científicos y gestionar apoyos para su materialización a nivel nacional e internacional. Pero sobre todo, trascender en la generación de conocimiento útil a las necesidades sanitarias de nuestra ciudadanía .
Finalmente, una frase que puede aportar a la reflexión de este encuentro y que intenta desmitificar las limitantes financieras:
“Para conseguir la autonomía cultural y económica, así como para lograr un
Desarrollo independiente de la ciencia y la tecnología, es necesario la
Financiación con los recursos propios. Se puede producir conocimiento
científico y tecnológico a partir de la pobreza: la historia así lo ha
demostrado. No surgieron de la gran riqueza instrumental la ciencia y la
tecnología en Inglaterra, Alemania, Francia y Estados Unidos sino que
surgieron en sus propias condiciones, que eran tan elementales, quizá, como
las que tenemos en Uruguay” . Prof. Alción Cheroni, Políticas en ciencia, tecnología e innovación en el Uruguay de los siglos XX y XXI.
Prof. Mag Alicia Cabrera
Decana
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